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Puerto Plata quiere recuperar las actividades turísticas

Por Edgar Lantigua
Con el discurrir del tiempo parecería que el sueño irrealizable, la quimera colectiva de los puertoplateños, es la recuperación del puerto. En especial, el retorno de las actividades turísticas, un reclamo de casi veinte años que no ha sido atendido por ninguno de los gobiernos que durante ese tiempo han regido los destinos del país.
El puerto de esta ciudad se encuentra ubicado en una bahía natural, protegida por el imponente fuerte San Felipe y con una vista impresionante de la montaña Isabel de Torres.
A principios del 1970 con la llegada del trasatlántico Boheme, Puerto Plata dio inicio a una promisoria industria turística que fue en ascenso hasta los primeros años de la década de los 80, cuando fruto de la falta de atención, el descuido del entorno y los conflictos y luchas de intereses entre algunos miembros de asociaciones de guías, taxistas y dueños de guaguas provocó que se retiraran los cruceros que para entonces llegaban.
En su punto máximo el puerto local llegó a tener hasta 8 barcos a la semana, lo que generó una intensa actividad comercial que hizo proliferar las tiendas de regalos (gift shops) hasta el punto de que existían cientos de estos establecimientos, así como restaurantes y centros de entretenimiento. Doña María Jiménez, una de las pioneras en el servicio a los turistas de barcos y propietaria de la agencia de viajes Cafemba, ha dicho en diferentes escenarios que hasta las trabajadoras sexuales se beneficiaban ampliamente del boom del turismo marítimo, en vista de que éste tiene un mayor efecto multiplicador en la ciudad porque el turista tiene un tiempo limitado y tiende a comprar casi de una manera compulsiva pensando que no tendrá otra oportunidad de obtener el artículo que se le ofrece.
Estudios conservadores establecen que en promedio un turista de barco gasta entre 70 y 90 dólares por día, lo que da una idea del impacto que tiene en la economía de las comunidades la presencia de éstos, si se toma en cuenta que actualmente los grandes trasatlánticos pueden albergar un promedio de 2,500 a 3 mil turistas, lo que implica que si de un crucero baja un total de 2,500 personas entre turistas y tripulantes a la ciudad, esto genera un gasto de al menos 200 mil dólares que se distribuye de forma amplia entre gift Shops, taxistas, guías, choferes de guaguas, restaurantes y otros sectores, sin contar los suministros que pueda adquirir la embarcación en el puerto, como combustibles, víveres y otros.
Se estima que decenas de buques turísticos pasan semanalmente por el frente de nuestras costas, muchos de los cuales podrían incluir a Puerto Plata si se cuenta con las condiciones portuarias de lugar.
En noviembre del 2001 se realizó la conferencia empresarial y comunitaria patrocinada por la Asociación Empresarial y Comunitaria Pro Desarrollo de Puerto Plata, de la cual salió el denominado plan de desarrollo de la provincia Puerto Plata, que establece como la principal prioridad de esta región la construcción del puerto.
El informe indica que es la obra más anhelada y solicitada desde hace 17 años por la ciudadanía, y atribuye que el retiro de los cruceros, en la década de los 80, tuvo que ver exclusivamente con la falta de orden, seguridad e higiene y que hoy existe un nuevo factor y es que en los últimos años el tamaño de los barcos cruceros ha aumentado considerablemente, lo que hace imposible que los mismos puedan siquiera penetrar a la bahía.
También establece que se requiere una serie de obras como son la construcción de rompeolas, control de las avenidas del río San Marcos, correcto dragado de la bahía, ampliación de los patios de estacionamiento de carga, construcción de espigones para cruceros modernos y control de afluentes contaminantes, así como la voluntad de todos los sectores para garantizar el orden, la higiene y seguridad de los turistas y tripulantes de las naves.
LAS PROPUESTAS
En marzo del año 2001, al realizarse el Consejo de Gobierno en esta ciudad, se presentaron dos iniciativas privadas con propuestas para la construcción de un muelle turístico una; y otra, de una gran obra que implique la modificación completa de la zona portuaria. El proyecto del espigón turístico fue realizado por un grupo de empresarios encabezados por el Ing. Alberto Jana, y el otro por un grupo de ingenieros y arquitectos encabezados por Oscar Imbert y Miguel Vila, entre otros. Ninguna de estas iniciativas se cristalizó.
Posteriormente el gobierno otorgó una carta de no objeción a un grupo de empresarios encabezados por el Ing. Abraham Selman, quienes realizaron diseños de propuestas específicas e iniciaron gestiones para obtener financiamiento para el proyecto.
Más recientemente, se otorgaron facilidades similares al empresario, de origen alemán, Ludwig Alfred Maister, presidente de la empresa Puerto Plata Cruise Port Development, el cual presentó un proyecto completo a principios del año 2003 con un cronograma específico de trabajo que permitiría, de iniciarse en la fecha propuesta, contar con una de las terminales para finales del 2004 ó principios del 2005.
El proyecto dividido en tres etapas tiene un costo total de 41 millones de dólares que serían aportados íntegramente por Maister, un rico empresario que desarrolla uno de los complejos turísticos más grande de la zona, el denominado Ocean World, ubicado en Cofresí, un parque de atracciones acuáticas de calidad mundial, con delfines, leones marinos (focas), tiburones y más de 4 mil especies marinas con las cuales se puede interactuar. Maister es propietario de una atracción similar en las Bahamas.
En la tercera etapa del proyecto se pretende convertir uno de los muelles en una especie de puerto madre, desde donde se originen cruceros, lo que tiene la ventaja de que los barcos que lo utilicen adquirirían la mayor parte de artículos de consumo en la región, y los turistas deberían pernoctar al menos una noche en algún hotel de la zona.
El proyecto comprende además una marina con capacidad para 122 yates, la cual estaría lista a finales del próximo año. Ocean World opera de manera parcial actualmente, con las atracciones que ya están terminadas.
El principal escollo de este proyecto ha sido la falta de garantías de que en un plazo prudente se realizaría el traslado de las plantas ubicadas en la bahía, lo cual es imprescindible para que se pueda ejecutar el proyecto del puerto, en vista de que estas generan contaminación visual, auditiva y emiten hollín que afecta toda el área del puerto.
LAS CONDICIONES ACTUALES
Luego del terremoto del 22 de septiembre, la vieja terminal portuaria, que data del 1920 y que sería el eje de desarrollo de las iniciativas de interés turístico, se encuentra aún más deteriorada en vista de que el movimiento telúrico generó una grieta de importancia en el mismo, lo que imposibilita el tránsito de vehículos en su interior.
Esta terminal tiene sus pilotes de soporte bastante deteriorados, lo que indica que no estaría probablemente en condiciones de resistir un sismo de intensidad similar al que afectó esta zona recientemente.
La Autoridad Portuaria ha venido mejorando las condiciones de la verja perimetral del puerto para dar una mayor seguridad a la zona, y garantizar que no se produzca el robo de mercancía dentro del mismo.
UN NUEVO RETO
Actualmente el puerto debe enfrentar un nuevo reto, que es el de estar preparado para las regulaciones de seguridad que entran en vigencia el 1 de julio del 2004, denominado ISPS, por sus siglas en inglés de Internacional Ship & Port Facility & Security Code, and SCLAS Amendments 2002 (Código Internacional de seguridad de puertos y facilidades portuarias y sus enmiendas).
Esta iniciativa aprobada a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre establece una serie de requisitos de seguridad para que un puerto pueda ser certificado como seguro para el ingreso de embarcaciones que tengan como destino posterior territorio de los Estados Unidos y de otras naciones signatarias del mismo.
Los puertos deben contratar una Organización de Protección Reconocida (OPR), que diseñe y ponga en práctica las medidas necesarias que establece el código y la Organización Marítima Internacional (OMI), así como la guardia costera de los Estados Unidos.
Recientemente, a iniciativa de la directiva de la Zona Franca Industrial de Puerto Plata, se creó una comisión de seguimiento que tiene como objetivo buscar alternativas de solución a esta problemática. Esta comisión tenía previsto reunirse la pasada semana (martes 16) con el director de la autoridad portuaria para elaborar en conjunto una propuesta con las acciones a realizar.
La comisión está integrada por el presidente de la Corporación Zona Franca Industrial de Puerto Plata, Ing. Miguel Ángel Jiménez; la gobernadora Ginette Bournigal, el diputado Juan José Ortiz y representantes de los navieros, de los sindicatos de arrimo portuario, y de carga y descarga, del Colegio de Periodistas de esta ciudad, así como de la Asociación Empresarial y Comunitaria pro Desarrollo de Puerto Plata, entre otros sectores.
Dentro de las medidas que establece el código está que ninguna de las oficinas de las navieras, ni de la autoridad portuaria, ni aduanas, puede estar dentro del puerto; la instalación de cámaras de seguridad, control absoluto de acceso a las facilidades portuarias, protección efectiva de la zona con un equipo de seguridad debidamente entrenado, designación de uno o más oficiales de seguridad; que no existan zona adyacentes desde las cuales se pueda producir un ataque, entre otras medidas que buscan prevenir un eventual ataque terrorista usando buques de carga o pasajeros.
Cifras del puerto
Hasta el 30 de noviembre un total de 776 embarcaciones habían tocado el puerto local, incluyendo barcos de carga a granel, furgoneros, yates y embarcaciones de placer, de acuerdo a las informaciones suministradas por el administrador del puerto local.
En total durante el 2002 se habían recibido 772 embarcaciones hasta el 30 de noviembre, y 839 al concluir el mismo, cifra que se espera sea superada este año, en vista de que el promedio semanal es de unas 11 naves, procedentes de diferentes países. Este flujo de actividad ha generado un excelente nivel de trabajo para los obreros portuarios de la zona.
El puerto local es el segundo del país, detrás del ubicado en el municipio de Haina; concentra buena parte de las actividades de exportación de las zonas francas de la región del Cibao, un gran número de empresas mudanceras, las importaciones de carbón mineral y de combustibles para las plantas que se encuentran ubicadas en sus alrededores.
Igualmente concentra un gran flujo de embarcaciones pesqueras de la región que suelen realizar al menos un viaje cada mes.
Este dinamismo que mantiene el puerto local podría incrementarse de manera sustancial si finalmente se pone en marcha un proyecto para la reubicación de las plantas que se encuentran en la bahía y se da inicio a la construcción de una terminal acorde con los tiempos actuales, sea de acuerdo al proyecto de Maister o conforme a otros proyectos que han sido presentados o recurriendo a una licitación pública para estos fines. En cualquier caso, el potencial de la zona es enorme, por lo que muchos entienden que no debe seguir desperdiciándose por falta de acciones concretas que viabilicen la modernización del puerto.
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