Conociendo un poco el origen de la UASD
Por Jesús de la Rosa
La Real y Pontificia Universidad Autónoma de Santo Domingo, conocida hoy por sus siglas UASD, fue fundada por la Bula In Apostolatus Culmine, expedida en Roma por Su Santidad el Papa Pablo III, el 28 de octubre de 1538, previa suplicatoria de los sacerdotes del Imperial Convento de los Dominicos de la ciudad de Santo Domingo.
El 28 de octubre recién pasado, se celebró aquí el 465 aniversario de la fundación del establecimiento de educación superior más antiguo de América.
Dos grandes polémicas han sido libradas por historiadores latinoamericanos, españoles y de otras partes del mundo alrededor de dos grandes acontecimientos históricos: el lugar donde reposan los restos mortales de Cristóbal Colón; y el nombre, el lugar y la fecha donde fue fundada la primera universidad del Nuevo Mundo.
La mayoría de los historiadores latinoamericanos y españoles admiten hoy que la primera universidad creada en el Nuevo Mundo fue la Real y Pontificia Universidad Autónoma de Santo Domingo, la fundada por Su Santidad el Papa Pablo III, el 28 de octubre de 1538, a petición de los religiosos del Imperial Convento Dominico de La Española. Pero, hasta 1953 no se tenía a manos documentación alguna que lo probara.
Por siglos, historiadores peruanos y mexicanos sostuvieron que la Universidad de San Marcos de Lima y la de México, fundadas ambas en 1551, eran las más antiguas de América. Lo hicieron basándose en las dudas que arrojaron los religiosos de la Compañía de Jesús sobre la autenticidad y valor jurídico de la Bula fundacional de la Real y Pontificia Universidad Autónoma de Santo Domingo, juntos a algunos que otros historiadores dominicanos y españoles.
La Bula In Apostolatus Culmine ha sido muy discutida. Los sacerdotes de la Compañía de Jesús que regenteaban a mediados del siglo XVIII el Colegio de Gorjón y otros historiadores negaron su autenticidad, de la que hoy no cabe la menor duda. También pusieron en tela de juicio su valor jurídico.
Sucedió que el original de la Bula In Apostolatus Culmine se perdió cuando la canalla marinera que acompañaba al corsario inglés Francis Drake en la ocupación de la ciudad de Santo Domingo incendió el Imperial Convento de los Dominicos, pereciendo en ese siniestro miles de documentos del archivo y biblioteca de los frailes de esa orden religiosa.
Cuando Napoleón ordenó el traslado de Roma a París de los tomos de Bulas del Archivo Vaticano, se extraviaron varios, entre ellos, el tomo en que se hallaba la copia directa y primigenia de la Bula fundacional de la Real y Pontificia Universidad Autónoma de Santo Domingo.
La universidad de Santiago de la Paz
En 1767, Carlos III expulsó a los religiosos de la Compañía de Jesús de todos los territorios del Imperio español. Como resultado de esa expulsión desapareció la Universidad de Santiago de la Paz, que habría sido creada.
Los sacerdotes de la Orden de los Predicadores Dominicos y los de la Compañía de Jesús se pelearon aquí, en México, en Perú y en otros lugares por el dominio de la educación superior en América. En los archivos de Sevilla reposan cientos de memoriales sobre quejas y agravios entre religiosos pertenecientes a esas dos Ordenes.
Los historiadores Américo Lugo y fray Cipriano de Utrera y otros se unieron a los que ponían muy en dudas la autenticidad de la Bula. Fray Cipriano de Utrera en sus obras: Universidad de Santiago de la Paz y de Santo Tomás de Aquino y Seminario Conciliar de la Ciudad de Santo Domingo de la Isla Española se empeña en echar por tierra el valor histórico y jurídico de la Universidad tomista a favor de la extinguida de Santiago de la Paz.
El investigador dominico Vicente Beltrán de Heredia, catedrático de la Pontificia Universidad de Salamanca, después de una larga búsqueda que le llevó años en los fondos del Archivo Vaticano, encontró en el verano de 1952, en el Inventario de Bulas Perpetuas del Papa Pablo III, la partida o registro correspondiente a la In Apostolatus Culmine; y también encontró la suplicatoria de los dominicos de La Española dirigida a Pablo III pidiéndole al Pontífice que su Estudio General de La Española fuera elevado a la categoría de Universidad.
En 1959, el historiador dominicano César Herrera localizó en los archivos de Sevilla una copia fechada en 1551 de la Bula In Apostolatus Culmine. Ese valioso documento histórico desapareció de los archivos de la UASD a principios de los años sesenta. Se tiene entendido que un coleccionista lo tomó prestado y aún no lo ha devuelto.
Una Real Orden de Carlos V del 6 de septiembre de 1538 ordena a los Virreyes, Presidentes y Oidores de Indias para que recogieran todas las Bulas y Breves que no constara que habían sido presentadas y pasadas por el Consejo de Indias.
La Bula In Apostolatus Culmine fue expedida en octubre de 1538 apenas siete meses después de la prohibición de Carlos V de que se impetrara al despacho de la Santa Sede sin consentimiento previo del Consejo de Indias.
Pero, ni los peruanos ni los mexicanos se resignan a perder el título de primada para su Universidad. A veces esos alegatos de parte de los peruanos y mexicanos tienen lugar en presencia de personas pertenecientes a nuestro cuerpo diplomático y consular, quienes no responden ya sea por no disponer de conocimientos para intervenir en ese asunto o porque, ocupados en cuestiones económicas, no se sienten suficientemente motivados a intervenir.
Por paradójico que parezca, además de ser la Universidad Primada, la Universidad Autónoma de Santo Domingo fue el primer establecimiento privado de educación superior fundado en esta isla. Y con ese carácter funcionó hasta que quedó cerrada en 1801, al realizarse la ocupación francesa como efecto del Tratado de Basilea de 1795, por el cual España cedió a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo.
Una vez realizada la reconquista de la parte española de la isla de Santo Domingo, el 6 de enero de 1815, por auto del Capitán General de Santo Domingo es restablecida la Real y Pontificia Universidad de Santo Domingo, esta vez como institución estatal y laica, siendo el doctor José Núñez de Cáceres su primer rector. Con ese carácter ha funcionado hasta nuestros días. Pero, ¿qué tienen en común la universidad fundada por los dominicos en el siglo XVI con la muy politizada UASD de hoy? A ello nos referiremos en otra entrega.
Alfonso el Sabio
Según las Partidas de Alfonso el Sabio (Partida II; título 31; ley 1), entonces vigente en todo el imperio español, el Estudio General o Universidad debe ser establecido por el Papa, o por el Emperador, o por el Rey. Así, por ejemplo, la Bula fundacional de la Universidad de Alcalá de Henares no fue pasada por el Consejo ni corroborada por cédula real, sin que por ello se le haya ocurrido a nadie dudar de la legitimidad de aquella Academia. Precisamente, conforme a la Universidad de Alcalá de Henares se fundó la Pontificia primero y Real después Universidad Autónoma de Santo Domingo. Dígase otro tanto de la Universidad de Valencia, fundada por Alejandro VI a instancia del municipio sin ninguna intervención real, y la de Sevilla, que comenzó a conferir grados en tiempo del emperador Carlos V sin otra base jurídica que una Bula del Papa Julio II.
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