S[a]lud
La mortalidad materna
un gran desafío de salud pública
Cada año cerca de 700 mujeres mueren en la República Dominicana y unas 600 mil en el mundo por causas relacionadas con el embarazo y el parto

Por Fausto Araujo
A pesar de los avances y la modernización alcanzados en los últimos años la mortalidad materna sigue constituyendo un serio dolor de cabeza para la humanidad.
Cada año alrededor de 600 mil mujeres pierden la vida durante el embarazo y el parto en todo el mundo, de acuerdo a organismos internacionales, dejando huérfanos a más de un millón de niños.
Aparte de esa excesiva cantidad de menores de edad que quedan huérfanos a causa de la muerte materna, sabemos que por cada mujer que muere por esta causa hay de 10 a 17 que sufren enfermedades e incapacidades que las afectan por el resto de sus vidas.
En la República Dominicana la alta mortalidad y morbilidad materna por causas previsibles como son la eclampsia, infecciones asociadas al embarazo, desnutrición, proliferación de cesáreas y el aborto clandestino se ha convertido en el principal problema de salud pública que afecta a las mujeres en edad reproductiva.
Recientemente el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM) reveló que la hipertensión inducida por el embarazo se ha venido convirtiendo en la principal causa de muerte en la mujer dominicana.
Tras señalar que la falta de inversión en el sistema de salud está deteriorando la calidad de la atención a la mujer en los hospitales, el doctor Bernardo Fernández, coordinador de CELSAM, sostuvo que a la hipertensión se debe entre el 18 y 20 por ciento de la mortalidad materna en el territorio nacional. Explicó que otras de las causas, a la cual también hay que ponerle mucha atención, está relacionada con el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (Sida), el cual afecta al 2 por ciento de las embarazadas que acuden a los hospitales públicos.
Para el 1980 la mortalidad materna en el país era de 70 a 72 muertes por cada 100,000 nacidos vivos; en 1993 se estimaba en 100 fallecimientos por cada 100,000 nacidos vivos; en 1996 subió a 586 por cada 100,000, y en 1998 que fue declarado como Año de Reducción de la Mortalidad Infantil y Materna- bajó considerablemente, pero volvió a incrementarse a partir del 2001.
En el país pierden la vida cada año alrededor de 700 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, según datos oficiales.
Ese alto índice de mortalidad materna que azota a la sociedad dominicana se debe fundamentalmente a la pobreza que afecta a la población. De acuerdo con estudios recientes, las mujeres representan el 60 por ciento de la población que se encuentra sumida en estado de pobreza, mientras que el 46.7 por ciento de ellas se encuentran desempleadas.
Según cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) aparecidas en la revista Foro, de la Federación Internacional de Planificación de la Familia, de 600 mil mujeres que pierden la vida cada año durante el embarazo y el parto, 75 mil mueren tratando de abortar por su propia cuenta o mediante la ayuda de una persona no capacitada.
El problema es más grave
Hasta hace poco los organismos internacionales, como el Banco Mundial y las organizaciones Mundial de la Salud y Panamericana de la Salud situaban en 500 mil el número de mujeres que morían anualmente en el mundo por complicaciones asociadas al embarazo y el parto.
Sin embargo, la cifra ya supera las 600 mil. No obstante, estas entidades de reconocido prestigio mundial consideran que las estadísticas mundiales no reflejan la real magnitud del problema debido, principalmente, al alto porcentaje de omisión en el registro y procesamiento de los datos.
En el Informe Mundial de la Infancia dado a conocer por UNICEF se da cuenta de que el 99 por ciento de las muertes maternas se registran en el llamado mundo en desarrollo, donde la pobreza, la precariedad económica, la desnutrición y el deficiente sistema sanitario campean por sus fueros.
En efecto, la OMS considera que las mujeres que residen en América Latina y el Caribe tienen una probabilidad de morir superior de un 50 ó 100 por ciento que las que viven en los Estados Unidos como resultado del embarazo, del parto o del puerperio.
Según las estimaciones, en Europa septentrional las posibilidades de que una mujer muera durante el embarazo o el parto son aproximadamente de un 1: 10,000; en África el riesgo es de 1: 20; en Asia de 1: 54, y en América Latina de 1: 73.
CAUSAS DIRECTAS Y ASOCIADAS
Las causas directas de la mortalidad materna son las mismas en el país y en las demás naciones del hemisferio.
La OPS revela entre esas causas fundamentales la anemia, las hemorragias durante el embarazo, la toxemia, la hipertensión, las infecciones, las complicaciones del aborto, sepsis, los partos obstaculizados, los embarazos precoces y los tardíos, muy seguidos y numerosos.
Se estima que entre una cuarta y una tercera parte de las muertes maternas corresponden a mujeres que han tenido demasiado hijos o madres demasiado jóvenes o demasiado mayores.
Se sabe que las madres, en una buena parte de los casos, nunca desearon en realidad tener esos hijos, pues como lo consideran los organismos internacionales ya citados, en el Tercer Mundo aproximadamente una tercera parte de todos los embarazos son no deseados, y resulta que la mayoría de los embarazos no deseados entran a la categoría de alto riesgo, por lo que los expertos consideran que la planificación familiar podría evitar un número determinado de muertes maternas. Además, agregan, permitiría la mortalidad asociada a los abortos realizados en condiciones pocos seguras, las cuales actualmente les arrancan la vida a más de 100 mil mujeres en el mundo y a decenas de miles en la República Dominicana.
La revista Foro considera que la asistencia en planificación familiar internacional ha sufrido reducciones devastadoras últimamente, lo que podría traer como resultado que 4 millones más de mujeres tendrán embarazos no planeados, lo que a su vez se traduce en 1.9 millones de nacimientos no planeados y 1.6 millones de abortos.
Así mismo, 8 mil mujeres más fallecerán durante el embarazo y el parto, incluyendo el aborto inseguro, y que ocurrirán 134 mil muertes infantiles adicionales.
Se estima que apenas existen tres alternativas posibles para alcanzar el objetivo, las cuales consisten en evitar los embarazos no deseados y las complicaciones obstétricas, y tratar de que las complicaciones que se presenten no conduzcan la paciente a la muerte. Organismos internacionales y especialistas en la materia consideran que la reducción de la mortalidad materna depende en gran medida del acceso a la atención obstétrica de urgencia, la que puede brindarse desde pequeñas unidades de maternidad y centros de salud, y no necesariamente desde un hospital urbano de alta tecnología. |
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