Normas irrespetadas
Siempre que se refuerzan los mecanismos las normas se cumplen, pero cuando se dejan al olvido, como sucede en muchas obras aquí, quedan como letra muerta.
Arquitecto Librael Guzmán
Pedro Canó
Rápido en su exposición, el arquitecto Librael Guzmán explica el proceso de registro de una obra y expone simultáneamente las vías por las cuales se lo evade. A partir del Plan Regulador de la ciudad de Santo Domingo se quiso mejorar la Ley 675, este proceso se inicio en el departamento Planeamiento Urbano del Ayuntamiento del Distrito Nacional y no logró lo que se proponía, adelanta el profesional quien es, a su vez, secretario de educación y eventos del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA).
La Ley 675 controla el uso de suelos, el ornato y los linderos, entre otras características de la obra por construir, y el proceso de registro y autorización se inicia cuando se someten los planos de una construcción al departamento Planeamiento Urbano del Ayuntamiento.
Aunque todo ayuntamiento del país cuenta al menos en teoría- con un departamento de planeamiento urbano, sólo en Santo Domingo y Santiago se tienen la infraestructura y el personal que realicen la labor cabalmente. En las ciudades y pueblos del interior, quizá por el tamaño de éstos, no se cuenta con esa facilidad. En caso de que se vaya a realizar una construcción de cierta envergadura en una ciudad pequeña se tramita a través de la Liga Municipal Dominica na, explica Guzmán. Los alcances de la Ley son tales que permitieron reglamentar el área conocida como Polígono Central, que no es otra cosa que la porción urbana comprendida entre las avenidas Máximo Gómez, al este; Luperón, al oeste; J. F. Kennedy, al norte, e Independencia, al sur, y que fue definido por el entonces Ayuntamiento del Distrito Nacional.
En el Polígono Central se dio un caso de severa observancia de la Ley 675. Fue en el caso del Multicentro Churchill, donde está La Sirena, pues allí al arquitecto se le hizo cambiar el proyecto para que se adecuara a las normas, cuenta el profesional de la construcción.
Lo mismo pasó con una serie de plazas comerciales de la avenida Gustavo Mejía Ricart, que tenían parqueos al frente de sus establecimientos y que dan hacia la calle, pero con salida hacia atrás, lo cual está prohibido por el plan que regula esa zona. Se les obligó a cumplir la Ley y se vieron obligados a comprar casas para adecuarse, pues la Ley dice que cada establecimiento comercial debe tener una entrada y una salida de parqueos, para que los vehículos entren y salgan de frente.
De lo anterior queda, pues, que la Ley existe y se hace cumplir, aunque su cumplimiento se dificulte por toda una cultura del irrespeto a las normas que permite evadir lo establecido. Pero fíjate, que se hace cumplir en el Polígono Central, aunque no es lo mismo en la periferia de Santo Domingo, porque la regulación no es la misma y no hay requerimientos tan determinantes fuera de esa demarcación, además el personal capacitado para hacer cumplir la Ley es escaso para el crecimiento urbano de Santo Domingo o Santiago.
CONTRADICCIONES
La Ley 675, que norma la actividad de la construcción en el ámbito municipal, que dio lugar a la determinación del Polígono Central, entra en franca contradicción con las reglamentaciones de Obras Públicas. Esto provoca que muchos constructores evadan el proceso.
Por ejemplo, si vas a construir en el tramo de la John F. Kennedy que va desde la Lincoln hasta la Luperón, te encuentras con que para el Ayuntamiento eso es Polígono Central, es decir, zona residencial, pero para Obras Públicas es la Autopista Duarte, es decir, una carretera. Allí las normas se contradicen, es casi imposible obtener permisos para construir allí porque los criterios de los organismos reguladores se contradicen, se anulan mutuamente, y cada uno se apega a su norma, de manera que quien va a construir ahí o viola las recomendaciones o deja eso, plantea tajantemente el arquitecto Guzmán.
LAS VIOLACIONES
El mercado inmobiliario se ha visto forzado a adecuarse a lo establecido en las leyes y regulaciones de los ayuntamientos y de Obras Públicas, sobre todo en cuanto se refiere al Polígono Central de Santo Domingo. Ahora bien, en la mayor parte de la geografía nacional las normas son más laxas, según se colige de lo expresado en este sentido por el arquitecto Guzmán.
Aun en Santo Domingo se violan muchas de las reglamentaciones. Por ejemplo, toda nueva urbanización debe dedicar un 8% de su área total a área verde; eso no se cumple en una mayoría de los casos. Pero, a pesar de que se supone que se tramiten los planos antes de iniciar los trabajos, muchos constructores tramitan planos mientras están construyendo y otros lo hacen al terminar la obra, cuando si hay errores ya están consumados.
Hay toda una serie de violaciones que se quiere resolver cuando ya es tarde, esencialmente porque las instancias que deben velar porque se cumpla lo reglamentado no se encuentran, a veces, en capacidad de hacerlo cumplir.
El proceso de supervisión es, en opinión del arquitecto Guzmán, muy precario. Su fortalecimiento provocaría cambios sensibles en la calidad de los proyectos inmobiliarios en todo el país. Pero el personal que trabaja en la supervisión, desde el sector público, necesita actualización, necesita incentivos para realizar la labor que de ellos se espera. Necesita instrumental. Por ejemplo, en Obras Públicas existe un laboratorio de materiales que no se usa.
Se supone que de las obras se tomen muestras para determinar la calidad de materiales, pero eso no se hace, se lamenta.
Existe la supervisión privada, aclara Guzmán, pero corre por cuenta del propietario y se usa casi exclusivamente en proyectos muy grandes. En conclusión, las reglas están ahí. Son obsoletas en parte, es cierto, pero falta voluntad para que se cumplan cabalmente, y en eso hay que poner de parte y parte, de parte de los organismos oficiales y de parte de la industria, que debe adecuarse a lo que establecen las normas, concluye Guzmán.
La nota crítica
El arquitecto Iván Ortiz pone la nota crítica al plantear que las regulaciones existentes para la construcción son obsoletas y ni siquiera esas se hacen cumplir. Entre los organismos y el constructor media la corrupción, según Ortiz.
Aquí no hay normas que se cumplan como debe ser, y todas son viejísimas. Me refiero, aclara, al ámbito de la construcción bruta especialmente, pero mi afirmación va a todo el entramado regulador.
No hay, asegura Ortiz, cómo verificar la calidad o resistencia o cualquier otra calidad del concreto, de manera que si a ti te dan una obra y, para ganarte unos pesos más decides usar materiales de baja calidad y en cantidades inferiores a las que requiere la obra, lo puedes hacer, porque nadie está para velar por eso, no hay mecanismos de supervisión que te impidan hacer una cosa así.
Hace años que no se revisan los códigos para actualizarlos, de manera que nuestra industria, en su casi totalidad, funciona con significativo retraso, lamenta el arquitecto.
Pasos para aprobar las edificaciones
Primero se entregan los planos de la edificación proyectada al departamento Planeamiento Urbano del ADN para que se expida un permiso de no objeción, que permite entonces proceder ante la Secretaría de Obras Públicas donde, después de que varios departamentos de la Subsecretaría de Edificaciones hayan aprobado el proyecto, se procede a expedir una licencia de construcción que da un plazo de seis meses para iniciar la obra. En Obras Públicas el proyecto debe ser aprobado por las direcciones de Tránsito, donde se regula lo relativo a los accesos; Tasación, en que se determinan los precios y costes para fines de pago de impuestos; el departamento Arquitectura y Urbanismo, en que se verifica que se cumpla con lo establecido en cuanto respecta al uso del espacio y los accesos para personas con discapacidad, entre otras características. Además, el departamento Estructuras, donde se verifican los cálculos de estructuras de la obra; el departamento Instalaciones Eléctricas y el Sanitario, en que se verifica todo lo relacionado con ambos servicios. Después de otorgada la licencia de construcción, procede que se haga una inspección en la obra para verificar que se sigue lo establecido en los planos aprobados.
Cómo se reglamenta una construcción
La Ley que normaliza la construcción es la número 675, de normas, ornato y reglamentación. Esta Ley rige el ámbito municipal, pero tiene vigencia nacional, por lo tanto todos los ayuntamientos están llamados a hacerla cumplir. La Secretaría de Obras Públicas, por su parte, norma la actividad de construcción a partir de reglamentaciones.