Gato por liebre
en la industria de la construcción
La historia del transporte público de pasajeros en el país ha tenido diferentes nombres, pero el mismo final: el deterioro progresivo de las guaguas y el derrumbe de un servicio tan vitalpara la población.
La República Dominicana ha vivido grandes sismos, siendo los de más memorable data los ocurridos en 1904 y 1946, los cuales provocaron importantes daños, especialmente en la región norte. Para nadie es un secreto que nuestro territorio está localizado sobre grandes fallas que constantemente mantienen en movimiento la tierra. Tanto en Santo Domingo como en Santiago el crecimiento demográfico es notable de unos años para acá, sin embargo, se han dejado de lado todas las previsiones de lugar a la hora de levantar torres, edificios de apartamentos, grandes centros comerciales y otras estructuras, sin tomar en cuenta los altos riesgos sísmicos a los cuales estamos expuestos.
Hay zonas de Santo Domingo donde el subsuelo está integrado por gruesos mantos de arena con un alto riesgo de licuefacción al momento de un sismo, de ahí la importancia de hacer todos los estudios de lugar a la hora de construir, cosa que es obviada en la mayoría de los casos o deficientemente cumplido. Hoy en día los testimonios están ahí. Personas que han comprado apartamentos de lujo y que a poco más de un año presentan serias deficiencias en sus estructuras, entiéndase filtraciones, grietas y deslizamientos, entre otros. Pero también se obvian lugares donde está científicamente comprobada la debilidad del suelo para levantar edificios de cuatro, cinco, seis, siete y más pisos. Eso es lo que llama meter a los compradores gato por liebre. Pagar una cosa y recibir otra.
Igualmente, la ciudad está repleta de edificaciones informales, sobre todo en zonas deprimidas económicamente, que en caso de un gran sismo serían las primeras en colapsar debido a que cuando se hicieron no se tomó en cuenta ninguno de los detalles mencionados antes.
Esa es la realidad del país y mientras no nos concienciemos y las leyes se hagan cumplir al pie de la letra estaremos con el corazón en la boca sin saber sobre qué suelo estamos parados.