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El discreto encanto de las negociaciones
El PRD y PRSC históricamente han subsanado sus conflictos internos a través de las siempre efectivas negociaciones de aposento.
Por Franklin Puello y Carlos O. Pérez
La cultura de la negociación siempre se ha impuesto en el Partido Revolucionario Dominicano como salvoconducto para llegar a un acuerdo previo a la realización de una convención ordinaria o extraordinaria, en el marco de maniobras tendentes a evitar que los intereses grupales potencien una situación que ponga en peligro la unidad de la organización.
Los aprestos de ahora para elegir el candidato presidencial, en medio de fuertes disputas de las tendencias, no constituye nada nuevo en el PRD.
El PRD ha navegado en un laberinto de tendencias grupales que han desarrollado cierta capacidad de maniobra para calar en el liderazgo interno y lograr cierta principalía que, por méritos propios, nunca alcanzarían.
El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) tampoco ha escapado a estos arreglos de aposento, manejados con el interés marcado de crear situaciones que puedan favorecer a los grupos que, con conciencia y conocimiento de causa, están advertidos de que no pueden imponer su voluntad en las decisiones estructurales. Entre los reformistas, igual que los perredeístas, todo el muñeco electoral se conforma dentro de una línea de negociaciones y bajo las presiones provocadas por las confrontaciones y las violaciones de la voluntad popular, siendo el caso más reciente la disputa que paralizó varios meses a ese partido por la denuncia de irregularidades en las primarias del pasado 30 de marzo que hizo el ex vicepresidente Jacinto Peynado.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha sido la única agrupación que ha caminado sin contratiempos ajustada a lo establecido en sus estatutos y sus principios, marcando una clara diferencia con su organización interna y disciplina.
LO QUE SE COCINA EN EL PRD
En este partido no resulta ninguna sorpresa que se anuncie la posibilidad de un acuerdo entre el Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) y los siete precandidatos que han enfrentado la intención del mandatario de repostularse cobijándose bajo la bandera de los principios del partido y la memoria del extinto líder José Francisco Peña Gómez.
Al amparo de este escudo algunos de esos aspirantes han levantado un discurso aguerrido en contra de Mejía y su gobierno en el marco de una estrategia dirigida a diferenciar sus figuras políticas de las ejecutorias gubernamentales, con el firme interés de capitalizar el descontento que las encuestas advierten éstas han provocado en la población.
Una solución a la crisis momentánea que sacude al PRD podría venir de la repartición de posiciones dirigenciales y cierta cuota de poder en un próximo gobierno, que el PPH proyecta estaría encabezado de nuevo por Mejía. Estas ofertas que en cierto modo han presentado los seguidores del presidente Mejía al grupo de los siete forman parte de las discusiones que, desde la semana pasada, vienen manteniendo las partes en procura de un entendimiento.
La estrategia de los oponentes a la reelección va dirigida a forzar una situación que convenga a sus intereses mediante la convocatoria del plebiscito, que si bien no está establecido en los estatutos entienden podría arrojarles mayores ventajas políticas que la celebración de la convención, bajo la premisa de que en ésta podrían ser derrotados por el mandatario.
El PPH, en tanto, ha percibido y manejado la situación del plebiscito como un método de presión de los precandidatos para obligar negociaciones que puedan permitir la unidad interna como única garantía para retener el poder, a pesar de las críticas tan venenosas lanzadas por los siete, que mantienen un discurso más opositor que el de los propios dirigentes del PRSC y el PLD.
Esta semana será decisiva para saber lo que ocurrirá en el litoral del PRD, sobre las negociaciones que vendrán y en las cuales nadie quiere salir perdiendo ni ser derrotado políticamente.
Un punto positivo del acercamiento entre el PPH y los precandidatos lo constituye la posposición para el próximo domingo de la celebración del plebiscito, decisión que fue interpretada como una victoria táctica del presidente Mejía debido a que éste dispondrá de mayor tiempo para poner en marcha maniobras que neutralicen cualquier intención divisionista en el partido.
Dentro de lo que se espera de esas negociaciones ya circulan versiones de que Hatuey De Camps pudiera permanecer en su posición de presidente del partido y que el secretario general, Rafael Suberví Bonilla, sería el compañero de boleta de Mejía. Pero también se ha revelado que en los últimos días también la vicepresidenta Milagros Ortiz Bosch habría tenido contactos con el PPH, negociaciones que se estarían realizando al margen de los demás precandidatos.
GOLPE MORTAL
Los siete aspirantes a la nominación presidencial del PRD recibieron un golpe mortal con la posposición del plebiscito, propuesta que fue hecha por De Camps durante la reunión del martes de la semana pasada en la residencia de Milagros Ortiz Bosch, y en la que participaron la vicepresidenta de la República, Suberví Bonilla, Flores Estrella, Alburquerque, Henry Mejía, Rafael Gamundi Cordero y otros dirigentes.
La justificación de esta medida era que respondía al interés de abrir un compás de espera para propiciar un entendimiento con el PPH en torno a la reelección. Circuló también la versión de que con esa brecha se albergaba el interés de buscar una salida decorosa para que el presidente Mejía retirara sus afanes reeleccionistas.
Sin embargo, los últimos hechos y pronunciamientos del presidente Mejía y de sus seguidores agrupados en el PPH van encaminados a promover la reelección de manera indetenible, bajo el argumento de que ninguno de los siete precandidatos estaría en capacidad ni cuenta con el carisma electoral para enfrentar y derrotar al ex presidente Leonel Fernández, candidato del opositor PLD.
LA CRISIS DEL PRSC
Al igual que en el PRD, la lucha de tendencias ha sumido al Partido Reformista Social Cristiano en una especie de letargo. La acusación de fraude que esgrimió el ex vicepresidente Jacinto Peynado para objetar el triunfo de la candidatura de Eduardo Estrella restó impacto al efecto propagandístico y táctico de la escogencia del ex senador por Santiago.
Apoyado por un influyente y poderoso sector del PRSC, la candidatura de Estrella surgió con muchas expectativas y generó reacciones de simpatías en segmentos de la población que advertían que sería el contrincante por excelencia del ex presidente Fernández, bajo la argumentación de que Mejía no podría repostularse por el conflicto interno en su partido y porque el PRSC tendería a compactarse bajo el pensamiento del desaparecido ex presidente Joaquín Balaguer que encarna Estrella y el grupo allegado al ex mandatario que aspirar retornar al poder.
Además del efecto demoledor del rechazo de la corriente de Peynado a aceptar los resultados de las primarias reformistas por considerarlas irregulares y amañadas, la candidatura de Estrella fue frenada por una campaña surgida durante el proceso interno del PRSC que daba cuenta de que el ex senador por Santiago tenía cierto acercamiento al PPH y al presidente Mejía. Inclusive no faltó la denuncia en torno a que hubo cierto financiamiento de sus aspiraciones para evitar un triunfo de Peynado, quien ha sido visto por los oficialistas como allegado al PLD.
También la crisis en el PRSC se ha tratado de manejar y resolver por medio de tratativas que garanticen la repartición de cargos directivos, surgiendo el argumento de que el presidente de ese partido, Rafael Bello Andino, a quien se tiene como aliado del Gobierno junto a otros dirigentes de la cúpula, tendría que renunciar a ese puesto para que sea ocupado por Peynado, quien ha estado renuente a las negociaciones.
Los conflictos internos y la lucha de intereses también han tenido sus efectos dañinos en el PRSC, fundamentados en el hecho de que la candidatura de Estrella no ha podido impactar en el electorado, por lo que en las últimas semanas se trabaja en una estrategia que motorice el relanzamiento de la nominación presidencial reformista, con un discurso más agresivo y ajustado al pensamiento y la obra gubernamental del ex presidente Balaguer.
Pero, en base a las negociaciones propias que ocurren en los partidos, dirigentes connotados de la corriente de Peynado han abandonado su actitud beligerante y han anunciado su respaldo a Estrella. Fueron los casos del síndico de Santiago, José Enrique Sued, y del diputado por esa provincia, Marino Collante, así como del ex presidente del Senado, José Osvaldo Leger, quienes eran voces autorizadas de la coalición que integraron Jacinto Peynado, Federico Antún Batlle y Carlos Morales Troncoso.
Si bien las negociaciones con Peynado no han podido prosperar, sucede que connotados dirigentes de su corriente política han optado por volver al redil que controla la cúpula del PRSC, que es la que regentea e impulsa la candidatura de Estrella, aunque ya el daño de la disidencia y la confrontación ha tenido sus efectos en el arranque de esa propuesta electoral.
EL DESENLACE
Las proyecciones evidencian que los perredeístas, no importa que estén alineados en el PPH o en el grupo de los siete precandidatos, están obligados a concertar o prepararse para ir a la oposición, porque como bien lo dijo el extinto Peña Gómez sólo el PRD divide al PRD, lo que de ocurrir aportaría una amplia ventaja electoral a Fernández y al PLD.
Ahora bien, ambas tendencias están compelidas a negociar y mantener la unidad, porque una división conduciría a abrir heridas que durarían largo tiempo para curarse y para recomponer las fuerzas dispersas, cuyo proceso podría resultar desafortunado y tedioso. En círculos políticos se dice que los cabezas de esas tendencias han advertido el peligro que acecha al PRD de extenderse y agudizarse la confrontación, cuando el tiempo apremia para elegir al candidato y aglutinar la militancia en torno a una nominación atractiva y con probabilidades de triunfo. El PRSC, en tanto, debe prepararse para seguir lidiando con los resabios de Peynado y sus seguidores, renuentes a asimilar y digerir la candidatura de Eduardo Estrella. Siendo el PLD puntero circunstancial en las encuestas, los reformistas tendrán que poner en ejecución una estrategia que refresque la figura de Estrella, con una propaganda que lo diferencie del PRD y lo distancie de la sombra del PPH y el presidente Mejía. |
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