20 de Octubre de 2003 • Edición número 1,328
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Guido Gómez Mazara
El más polémico funcionario de la administración de Hipólito Mejía



Todav

Luis Medrano
ía se le tiene como una de las personas más influyentes del Gobierno. Por su carácter se ha convertido en la punta de lanza de la administración Mejía, y en su accionar utiliza métodos cuestionados incluso por sus propios compañeros del PPH.

Desde las semanas finales de la campaña presidencial del 2000 el entonces candidato Hipólito Mejía lo llamaba “mi Consultor Jurídico”, y así fue. Tan pronto se juramentó, Guido Gómez Mazara se convirtió en el principal funcionario del área legal del Poder Ejecutivo, con niveles de influencia tales que muchos otros funcionarios le deben su cargo a las gestiones hechas por él.

La estrella de Guido Gómez brilló rápido y con esa misma velocidad crecieron los episodios conflictivos en los que él era protagonista, tanto frente a compañeros de su propio partido como frente a políticos de la oposición, funcionarios, periodistas y empresarios.

Su principal frente a lo interno del PRD ha sido Hatuey De Camps Jiménez, uno de los políticos más aguerridos de los últimos 20 años, quien pareció haber encontrado la horma de su zapato en el joven político que llegaba al ruedo con una formación en Estados Unidos, la protección del presidente Hipólito Mejía, la historia de un padre asesinado por sus ideas políticas durante los 12 años del gobierno de Joaquín Balaguer y la admiración de muchos jóvenes que veían en él a la persona que podía iniciar una transición generacional en uno de los tres grandes partidos políticos del país.

Pero su carrera política y como funcionario gubernamental ha sido marcada por diversos episodios que han dejado mucho que decir.

Gómez Mazara se inició como funcionario público en los días posteriores a la juramentación del Presidente Mejía, impulsando los expedientes contra ex funcionarios de la administración peledeísta acusados de corrupción, principalmente los implicados en el sonado caso PEME.

El 4 de septiembre del 2000, sin tener siquiera un mes en el cargo, Gómez Mazara acudió al despacho del Procurador de la República de entonces, Virgilio Bello Rosa, justamente cuando el ex director del PEME, Luis Yncháusti, se encontraba en el despacho de Bello Rosa.

Los seguidores de Yncháusti que fueron a darle apoyo la emprendieron en contra de Gómez Mazara. Casi lo pican junto a su chofer y fue necesario la intervención de agentes antimotines de la Policía Nacional.

CON LA REELECCIÓN

Una vez pasada la fiebre de los sometimientos de funcionarios de la pasada administración por supuestos actos de corrupción, Gómez Mazara, ya un poco más maduro en sus funciones, asumió otra postura, esta vez en favor de la reelección del presidente Hipólito Mejía.

Al pronunciar un discurso ante seguidores de la provincia Samaná, el 29 de abril del 2001, manifestó que en el Estado “primero nosotros, después nosotros, después nosotros, después nosotros…si sobra algo, nosotros mismos”.

Luego continuó con su discurso: “Yo quiero decirles con mucha honestidad que el PRD es el partido más grande que hay en este país, que somos teóricamente un millón 200 mil militantes y el Estado no tiene para un millón 200 mil personas… no tiene, eso no significa que no le vamos a resolver a la gente de nosotros”.

Fue en ese mismo escenario que advirtió que “independientemente de quien sea el candidato tenemos que garantizar que si de aquí a agosto no se ha puesto o no se ha entendido una comisión que creamos, nosotros vamos a meter ese 40% por encima de la cabeza de quien sea, eh. Porque tenemos que hacer las cosas que nos beneficien a nosotros , porque primero nosotros, después nosotros, después nosotros y si sobra algo nosotros”.

Esas expresiones del joven político fueron criticadas por dirigentes del PRD y la oposición, pero él se justificó diciendo que respondían a reclamos de perredeístas indignados y ratificó su interés de reducir a un 40% la cantidad de votos necesarios para ganar las elecciones presidenciales.

Como respuesta a las declaraciones de Gómez Mazara el presidente Mejía declaró que no le daba su visto bueno, pero que tampoco podía prohibirle a nadie en el Gobierno “que diga sus cosas”. Para esa ocasión también aseguró que no intervendría en la reforma constitucional para reducir el porcentaje necesario para ganar las elecciones en la primera vuelta.

Además de querer bajar el referido porcentaje, Gómez Mazara asumió el proyecto reeleccionista del presidente Mejía y no le importaron los supuestos boches que le daba el mandatario cada vez que se manifestaba a favor de su reelección.

PROBLEMAS JUDICIALES

Los aires reeleccionistas que soplaban en el despacho de la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo también pasaron al plano judicial, sólo que en vez de ser el acusador pasó a ser el acusado. A principios de marzo del 2001 Gómez Mazara fue sometido por ante el Cuarto Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional acusado de abuso de confianza en perjuicio del señor Gregorio García, quien lo demandó por RD$2 millones.

Gómez Mazara fue sometido a los tribunales junto a Oliver Salcedo, presidente de la compañía Centro de Automóviles Oliver. Ambos fueron acusados de violar los artículos 4 y 102 de la Constitución de la República, así como los artículos 60, 126, 150, 151, 222, 223, 224, 379 y 408 del Código Penal. Supuestamente Gómez Mazara impidió que el representante del Ministerio Público, Antonio de Jesús Lara, apresara a Oliver Salcedo por supuestamente negarse a devolver una camioneta propiedad del agraviado.

Pero a principios de junio del 2002 la acusación en su contra fue favorecida por un Auto de no Ha Lugar dictado por el juez apoderado del caso, Rubén Darío Cedeño, por no existir indicios graves, precisos y concordantes que comprometieran la responsabilidad de Gómez Mazara.

Una vez se cayó esa acusación el funcionario volvió a ser sometido por ante la justicia, esta vez por el italiano Fernando Antonio Borrelli, quien lo acusó junto a un grupo de funcionarios y ex funcionarios de asociación de malhechores y falsedad de escritura.

La querella fue interpuesta por ante el fiscal de Boca Chica, Alfredo Reyes, contra Rita de Vita, Luis Ignacio Sandoval, ex consultor jurídico de Migración, Andrea Camacho, ex directora del Departamento de Exportación de Migración y Radhamés González, ex subsecretario de Interior y Policía.

Según la denuncia, Rita de Vita, con la ayuda de los citados ex funcionarios, falsificó el pasaporte del Borrelli, pese a que supuestamente estaba vencido, y lo arrestaron. Posteriormente le colocaron impedimento de salida y luego lo deportaron del país para quedarse con sus propiedades. Supuestamente Gómez Mazara intervino en el proceso en contra del extranjero.

LE CANCELAN LA VISA

De acuerdo a la defensa que asumió en torno a la suspensión de su visa para viajar a los Estados Unidos, en Gómez Mazara se podría cumplir el refrán de que a los mangos verdes nadie le tira piedra, sino a los maduros.

A finales del 2002 comenzaron a correr los rumores de que le habían suspendido la visa para viajar hacia los Estados Unidos. Las conjeturas corrieron en todas las direcciones, pero nadie sabía los motivos.

Pero justamente cuando los rumores estaban más calientes el funcionario realizó un repentino viaje a Puerto Rico para participar en una actividad política en la que promovió sus aspiraciones para ocupar la Secretaría General del PRD.

El día primero de diciembre del 2002, al arribar por el Aeropuerto Internacional de Las Américas, Gómez Mazara criticó a algunos medios de comunicación que, según él, le sirven de instrumentos a personas que ponen a circular rumores para hacerle daño y empañar su imagen.

“Yo considero que en este país la perversidad no puede tener categoría de información y todo el mundo sabe que yo he sido un dirigente político que ha asumido roles en el país y que mucha gente presume que puede reducir poniendo a circular rumores e intrigas, pero los hechos están ahí y valen más que 500 palabras”, manifestó en esa ocasión.

Según se supo, justamente al día siguiente de retornar al país fue que el gobierno estadounidenses le revocó el visado B1/B2.

El caso de la suspensión del visado al joven funcionario se mantuvo en silencio hasta que el día 2 de este mes la embajada de Estados Unidos confirmó la revocación de la visa, pero no dijo las razones de la medida, alegando que las leyes estadounidenses tratan eso con confidencialidad.
Al día siguiente Gómez Mazara relacionó su situación a intrigas políticas destinadas a afectar sus futuras oportunidades. Al ser preguntado sobre el particular, el presidente Mejía calificó como un disparate el despojo del visado estadounidense a Gómez Mazara, y reiteró que de eso hay cientos de casos.

“Eso es un disparate, en lo que estoy como Presidente conozco cientos de casos similares”, dijo Mejía y aseguró que es normal que la embajada norteamericana les quite el visado a funcionarios públicos.

DEMANDARÁ A EE.UU

Luego de conocer las supuestas razones por las cuales le suspendieron el visado, Gómez Mazara negó tener vínculos con el narcotráfico, como afirmara la vocera de la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado, Kelly Shannon, y anunció que contratará abogados en Estados Unidos para llevar el caso a la Justicia.

Dijo que detrás de esa vinculación se esconden intereses de aniquilarlo políticamente, pero que seguirá firme y tranquilo.

“No soy de los políticos que se esconden frente a las adversidades. Estoy aquí y difícilmente las maquinaciones arteras puedan sepultar mi vocación de servicio y el histórico compromiso que llevo en mis hombros como legado familiar. Igual que muchos estoy sorprendido por las falsas acusaciones en mi contra. Acusarme de tener vínculos con actividades del narcotráfico constituye una muestra de cómo se pretende aniquilar todo lo que, con signos de ruptura frente al viejo orden, emerge y trata de abrirse espacios”, manifestó en un comunicado entregado a los medios de comunicación.

VARIOS FRENTES

Durante su trayectoria el joven funcionario se ha abierto varios frentes, incluso dentro de su propio partido. Su principal rival ha sido el presidente del PRD, Hatuey De Camps, y entre otros adversarios están el director de elecciones, Henry Mejía; el senador Ramón Alburquerque, el diputado Rafael Gamundi Cordero y José Antonio Najri.

Desde que anunció sus aspiraciones a la Secretaría General del partido blanco, Gómez Mazara mantiene un enfrentamiento con De Camps, a quien recientemente llamó traidor y lo acusó de reunirse con el ex presidente y candidato presidencial por el PLD, Leonel Fernández.

Por esas y otras declaraciones consideradas irrespetuosas destacados dirigentes perredeístas han solicitado al presidente Mejía que sanciones al funcionario.

Durante el pasado mes de julio, cuando se arreciaron las protestas en contra de los apagones, la diputada Felipa Gómez lo acusó de haberse presentado a su casa, en el sector de Herrera, donde la amenazó de muerte tras acusarla de estar detrás de esas protestas. Gómez Mazara negó esa acusación y calificó la misma como una comedia.

Aunque verse envuelto en escándalos ha sido su principal ocupación en los últimos años, uno de los mayores conflictos en los que se ha visto envuelto el consultor jurídico del Poder Ejecutivo tuvo lugar el 16 de agosto pasado en el Congreso Nacional, en momento que los legisladores renovaban sus bufetes directivos.

El diputado Alfredo Pacheco, quien resultó electo presidente de la Cámara de Diputados, en medio de una sesión saboteada y violenta, donde la sangre no llegó al río por pura casualidad, acusó a Gómez Mazara de llevar una turba al Congreso para boicotear la sesión.

El ambiente estuvo caldeado, pues por un lado estaban los diputados seguidores del PPH que respaldaban la reelección de Rafaela Alburquerque al frente de la Cámara Baja, mientras que por el otro estaban los que apoyaban a Pacheco. Fue en ese escenario cuando tirotearon la caja de breakers y suspendieron el servicio de la energía eléctrica. Luego, en medio del apagón, sonaron varios disparos en el hemiciclo.

Díaz después, y al ser señalado como responsable de esos hechos, Gómez Mazara justificó su presencia en el Congreso diciendo que fue a visitar al senador Jesús Vásquez, quien había sido electo presidente del Senado.


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