El ejercicio médico a fuego cruzado
Al médico se le admira por la noble profesión que ejerce de salvar vidas y devolver la salud, pero al mismo tiempo se le critica que haga huelgas y desatienda a los pacientes para exigir aumento de salario o cualquier otra reivindicación.
Por Julissa Lorenzo
Tener en las manos la vida de un ser humano es una responsabilidad que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Por eso el ejercicio de la medicina tiene que estar acompañado de una gran vocación y espíritu de servicio, especialmente en países como República Dominicana, cuyo sistema de salud pública posee grandes carencias debido a que no ha sido una prioridad de los gobiernos de turno.
Escenas como la de dos pacientes acostados en una misma cama son el pan nuestro de cada día en los hospitales públicos. La falta de medicamentos y material gastable es otro capítulo penoso. Y es a este tipo de situaciones a las que se enfrentan diariamente los médicos dominicanos que laboran para el Estado. A esto se agrega los bajos sueldos y el retraso en el pago de sus honorarios.
Ahora bien, cuando se habla de tener vocación para ejercer la medicina no se refiere sólo a que el médico pueda hacer, por ejemplo, una buena intervención quirúrgica, sino a brindar una atención humanizada a su paciente.
Por eso es tan especial y complicada la práctica médica en el país y el motivo por el cual los médicos ejercen en medio de un fuego cruzado: por un lado son admirados por la profesión que han elegido y por el otro son criticados cuando luchan por sus reivindicaciones laborales.
El mejor ejemplo sobre esto es el rechazo que existe en amplios sectores de la sociedad hacia las huelgas médicas, que son vistas como un atentado en contra de la vida humana y una falta al juramento hipocrático.
LAS HUELGAS
Existe una realidad indiscutible respecto al sistema de salud dominicano: las pésimas condiciones de los hospitales públicos, donde problemas como la escasez de camas, medicamentos y material gastable son cotidianos.
Los recursos no llegan con la rapidez requerida, como denuncia el propio secretario de Salud Pública, José Rodríguez Soldevila, quien se queja de que no es posible que los funcionarios de salud tengan que mendigar los recursos que están asignados por ley a los encargados de desembolsar los recursos del presupuesto nacional.
Si esa queja en torno a la falta de recursos proviene del incumbente del ministerio de Salud, ¿qué pueden esperar los trabajadores de la salud en torno a una real mejora de sus condiciones laborales?
Y por eso no es de extrañar los reiterados llamados a huelgas de los médicos. El doctor Rafael González de Peña, presidente de la Asociación Médica del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (AMIDSS) y gremialista de larga data, recuerda que la primera huelga general que encabezaron los médicos se realizó en el 1970, cuando era presidente de la República el doctor Joaquín Balaguer, y uno de sus reclamos era que fueran mejoradas las condiciones hospitalarias.
Esa huelga duró ocho días, se le pedía también al Gobierno que pusiera en vigencia la Ley 60-97, que había sido promulgada hacía años y establecía el nombramiento por concurso de los médicos, el escalafón médico en los hospitales, es decir, los diversos cargos con sus sueldos correspondientes, y también establecía los tribunales disciplinarios para cuando algún médico faltaba gravemente en su trabajo y la forma en que debían ser nombrados, destituidos o sancionados.
Otra huelga de importancia se realizó al inició del gobierno de don Antonio Guzmán Fernández, la cuál duró dos meses y medio, y la situación llegó a un estado de gravedad tal que los médicos entregaron las emergencias de los hospitales. Ese ha sido es el único caso en que se lleva a cabo una acción similar, que apunta el doctor González de Peña- se debió a la actitud del Gobierno de cerrar totalmente la posibilidad de diálogo.
En esa ocasión, y como ocurriría en huelgas posteriores, la decisión gubernamental fue la de militarizar los hospitales.
Cabe destacar que fue la primera vez que los médicos pusieron como reclamo principal el aumento de salarios.
Recuerda el presidente del AMIDSS, que los médicos decidieron solicitar reajustes salariales porque era cierto que se vivía en un estado de injusticia y de salarios de hambre, mientras que a los médicos como profesionales de la salud se les exigía mucho y no se les cumplía casi nada.
Y así se han sucedido huelgas tras huelgas, sin importar el partido en el poder, siendo la población un simple espectador de un triste espectáculo en el que sólo varían los personajes. Es decir, los llamados a huelgas cumplen un ciclo que es fácil de seguir e hilar: se inicia con las denuncias de los médicos sobre la situación de los hospitales y los bajos sueldos que ganan. Luego, cuando no tienen repuesta de las autoridades, comienzan los paros escalonados en los hospitales de las diferentes regiones del país. En este punto se realiza algún tipo de reunión con las autoridades de Salud, quienes solicitan tiempo y paciencia a los galenos para poder resolver la situación. Al cumplirse el plazo otorgado a las autoridades se efectúa una huelga general. Esta huelga puede durar una semana o meses, dependiendo del nivel de radicalización de las posiciones de ambas partes. Luego ambas partes se sientan en la mesa del diálogo, suscriben los acuerdos de lugar ¡y se levanta la huelga! Al año siguiente, la historia vuelve a repetirse nuevamente (por los mismos motivos), siendo los únicos afectados los pacientes.
ÉTICA DEL MÉDICO
Si bien es cierto que los médicos merecen buenas condiciones laborales, este hecho debe ir obligatoriamente acompañado de la excelencia de éstos en el ejercicio de su profesión. Esta excelencia incluye una ética de la profesión, que independientemente de las condiciones laborales en las que se encuentre el médico brinde al paciente un trato humanitario, el cual no tiene nada que ver con la escasez de camas o medicamentos.
Por eso es tan importante que las autoridades de Salud y el Colegio Médico presten atención a temas como la formación bioética del médico y la mala práctica de la medicina, en la que hoy por hoy incurren muchos facultativos de acuerdo a recientes denuncias dadas a conocer por los medios de comunicación. Y no quiere decir esto que se inicie una cacería de brujas contra los médicos, sino que no se apañe este tipo de comportamientos y que por el contrario sean denunciados y castigados. En tanto que el Colegio Médico debe cumplir su función de proteger a sus miembros, tal y como lo hace en la actualidad poniendo un equipo de abogados a disposición de quienes se consideren acusados falsamente. En torno a la mala práctica médica, el psiquiatra César Mella la define como el resultado nocivo de una acción sobre el individuo o la comunidad. Esta acción puede ser voluntaria o involuntaria, y en ambos casos puede deberse a la falta de pericia, de capacitación científico técnica, por descuido, abandono del caso, problema de negligencia o impuntualidad que afecten el resultado de la relación médico-paciente.
La Ley General de Salud, en el artículo 94, expresa: El ejercicio de las profesiones que señala el artículo 92 (referente a la titulación) se regirá de conformidad con los principios fundamentales de la ética, con especial referencia a las normas de atención y prestación de servicios, a los derechos de los pacientes, el secreto profesional y a las penalizaciones en caso de incorrecciones cometidas en ocasión de ese ejercicio. Para estos fines, la SESPAS, en coordinación con las instituciones del Sistema Nacional de Salud calificadas, establecerá las reglamentaciones correspondientes.
Sin embargo, las reglamentaciones a las que hace referencia este artículo todavía no han sido elaboradas, por lo que la regulación ética del médico no existe en el país, para desgracia del paciente e incluso del propio galeno, que se ve a merced del dictamen de un juez.
Existen, no obstante, tres mecanismos mediante los cuales un médico puede ser juzgado por negligencia o mala práctica.
El primero es a través del Colegio Médico Dominicano, en cuyo caso se recibe una pena de índole moral; el segundo es por Salud Pública, en este caso se conforma un tribunal compuesto por un miembro de la secretaría, uno del Colegio Médico y otro del hospital donde ejerce el médico que supuestamente cometió la infracción.
El tribunal establecerá el castigo dependiendo de la gravedad de la falta, por lo que podría ser una simple amonestación o la revocación de su exequátur. Por último, está la vía jurídica, donde el médico puede ser sometido ante un tribunal ordinario mediante las disposiciones legales contenidas en el Código Penal, en su artículo 319, y el 1382 del Código Civil.
Sobre el robo de medicamentos en los que se involucra a médicos, el doctor Severo Mercedes, en su calidad de presidente de la Junta Directiva Nacional del Colegio Médico, manifiesta que ha escuchado con preocupación cuestionamientos en ese sentido, pues el principio universal del médico es no hacer daño y la gran satisfacción de éste radica en hacer un diagnóstico precoz y un tratamiento inmediato.
La colegiación medica establece que los servicios de salud tienen que ser con calidad técnica y humanista. Sin embargo, hay que decir que los médicos somos parte de la sociedad y un reflejo de ella, no podemos pretender que todos sean iguales, no hay reglas sin excepción, y habrá un médico que no cumpla con los postulados, dice Mercedes.