Alina Vargas
La carencia de voces femeninas hizo que se inclinara por el canto
Por Fausto Polanco
Sin proponérselo, el exitoso merenguero Wilfrido Vargas fue introduciendo poco a poco en la orquesta a su hija Alina, quien ya ha pegado varios temas: Me quemo, Los hombres feos y Ay ombe..
Alina dice que su inclinación por el canto obedece al vacío existente en cuanto a intérpretes de merengue femeninas en el país, que desde hace varios años no trascienden como en épocas anteriores. Ella se negaba a incursionar en el canto porque deseaba terminar su carrera en administración de empresas turísticas. Sin embargo, me preparé previo a mi debut estudiando canto y danza rítmica; grabé un demo con varias canciones. Cuando mi padre lo escuchó se sorprendió y me dio luz verde.
Alina está consciente de que sabe cantar, aparte de esto la fama de su padre la ha beneficiado grandemente. Sin dudas que en mí influye su nombre y trayectoria de más de 30 años en escena. Eso sí, trabajo con mi propio sello, no imito a papá y hasta el momento la gente me ha aceptado.
Considera que en el poco tiempo que lleva en los escenarios ha dado sus frutos. Vamos escalando peldaños. He tenido la suerte de que mis temas han sido difundidos en la radio y al mismo tiempo el público los ha aceptado. Además de Me quemo, han calado en la preferencia del público Tú eres un veneno, Que se mueran los feos y Ay ombe, entre otros, incluidos en el disco Dos generaciones que grabé con mi padre para el sello Juan & Nelson. Una prueba de que hemos hecho empatía con la gente son las frecuentes solicitudes que me hacen para que interprete mis canciones en los establecimientos donde me presento y en canales de televisión, dijo la joven merenguera.
A todo esto su padre ha manifestado su satisfacción con el trabajo de Alina. Ella supera lo que yo pido, hay veces que me ha parado los pelos, pero yo no creo eso de papá, sino como productor.