9 de Septiembre del 2002 • Edición número 1,271
 SECCIONES
 



Suscripciones
al teléfono

472-7694 de lunes a viernes de 9:00am a 6:00pm o al correo electrónico
XIV edición del Concurso de Santander
Arrasan los pianistas de origen asiático y queda desierto el primer premio




Por Antonio Gómez Sotolongo
contrabajo12@hotmail.com

Las técnicas de interpretación y ejecución de los instrumentos músicos han recorrido un arduo camino hacia la perfección, y en esta evolución la pasada centuria representa sin dudas un importante hito. De esta gran explosión de ejecutantes casi perfectos se hacen eco cada año decenas de concursos y competencias que sitúan a más y más altura los parámetros de calidad.

Uno de estos certámenes es el Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O’Shea, evento que tuvo gran repercusión en Santo Domingo cuando el 8 de agosto de 1999 se presentaron los tres ganadores de su XIII edición en el Teatro Nacional, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de República Dominicana.

Desde el 27 de julio y hasta el 7 de agosto de 2002 se realizó, en El Palacio de Festivales de Cantabria, la XIV edición de esta competición y durante varias jornadas los 20 concursantes, escogidos de un total de 206 aspirantes, se enfrentaron a difíciles pruebas y mostraron calidades extraordinarias.

Por decisión del jurado, el máximo galardón quedó desierto y Boris Giltburg (de Israel) se alzó con el segundo lugar, mientras que Ning An (de Estados Unidos) y Soyeon Lee (de Corea del Sur) compartían el tercer puesto. Un hecho como éste abre un sinnúmero de interrogantes, pero además, por otro lado, salta a los ojos el número mayoritario de intérpretes de origen oriental que acudieron a la cita y que al fin se alzaron con la mayor parte de los galardones.

El maestro Álvaro Manzano, Director Musical de la OSN de República Dominicana, tuvo la oportunidad de presenciar las rondas finales de esta XIV edición del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O’Shea, por lo que le hice las siguientes preguntas:

AG. ¿Significan estos resultados que el nivel de los concursantes bajó respecto a otras ediciones del Concurso de Santander?

AM. Esta es una pregunta difícil y creo que la decisión del jurado fue muy deliberada. Ellos estoy seguro que tuvieron que pensar mucho para llegar a esta decisión, porque no es una decisión fácil. Uno de los mejores, posiblemente el mejor de los concursantes, el muchacho israelita de origen ruso, quien quizás se merecía un primer premio, lamentablemente tuvo un lapsus de memoria en uno de los conciertos que tocó y supongo que esto fue en desmedro del puntaje general. Esto fue en la semifinal y era la primera obra con orquesta. Sin embargo, en la última obra con orquesta, en Bartok, él estuvo brillante, realmente fue el que más gustó al público, pero pienso que el lapsus cometido en Beethoven es una de las razones por las cuales no ganó el primer premio. Por otro lado, no puedo decir que el nivel haya bajado, era un excelente nivel, realmente muy buen nivel, pero parece que el jurado quería algo más, alguna cosa absolutamente brillante para este concurso.

CUESTIÓN DE NÚMERO

AG. El hecho de que tantos asiáticos llegaran al final del concurso y se apoderaran de casi todos los premios ¿significa que la escuela rusa de piano está en decadencia?

AM. De ninguna manera. Esa misma pregunta se la hicieron a Dimitri Bashkirov, uno de los vicepresidentes del jurado, por cuanto es evidente la cantidad de músicos de origen oriental, sea Corea, China, Estados Unidos, Japón, etc., pero todos al fin y al cabo de origen oriental.

La cuestión está en la cantidad, y es una cuestión que salta a simple vista, son países que en conjunto tienen un enorme número de habitantes y por lo tanto una gran cantidad de pretendientes a ser grandes músicos. Es una cuestión evidentemente cuantitativa, todavía no creo que se llegue a un absoluto predominio cualitativo salvo en el caso de ciertas figuras que por supuesto descuellan, pero es más bien una cuestión de número. Hay gran cantidad de estudiantes orientales, y últimamente con muchas posibilidades económicas, que pueden estudiar en cualquier universidad del mundo, instituciones que de hecho están llenas de estudiantes de origen oriental y que además son muy disciplinados, eso hay que reconocerlo, también hay que dar ese crédito porque la disciplina, al fin y al cabo, da sus frutos. Pero, además de eso, todavía es un grupo que se dedica más a la técnica, prácticamente es como prender un motor, como enchufar un aparato que arranca y se fue, sin fallas, con una técnica exuberante, fabulosa, pero en mi opinión personalmente creo que no he logrado encontrar, en este grupo, algo que hable más de música, algo que por lo general sí se encuentra en otros grupos europeos, y ahí viene lo que usted me pregunta. La escuela rusa de piano sigue siendo la que mejores frutos da en este sentido. Y en el caso de este concurso se vio esto, porque Boris Giltburg, si bien es de nacionalidad israelí, fue formado en Rusia, estudió en Moscú en la escuela para niños de alto rendimiento y parece que emigró hace pocos años a Israel.


Otros
artículos


En el misterio del arte

LIBROS

Conversando con Paulo Coelho
Alí Babá
XIV edición del Concurso de Santander


VISITE LA WEB DE LOS PERIÓDICOS
Hoy|El Nacional


Revistas Nacionales, S. A. | Santo Domingo, República Dominicana | Todos los Derechos Reservados